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Como parte de mi Curso de Ilustración para el Máster en Dirección de Arte en LABASAD, nos pidieron crear una marca para una empresa de café y sus tres mezclas: Espresso Matutino, Espresso y Descafeinado.

Inspirado en la cultura kawaii japonesa y el mundo del manga, Kahiro celebra la suavidad, el optimismo y la alegría de los detalles cotidianos a través de pasteles de ensueño, expresiones audaces e ilustraciones coleccionables.

Cada lata es un pequeño ritual de energía, arte y autoexpresión, diseñado para ser fotografiado, sentido y vivido.


Cada mezcla encarna un estado de energía distinto, desde el optimismo del amanecer hasta la valentía intrépida y la calma del atardecer, creando un diario de estados de ánimo con códigos de colores que puedes llevar en la mano. Inspirado en la cultura de los festivales y los rituales modernos del café, Kohiro trata la cafeína no como una adicción, sino como una manifestación: bebes el estado de ánimo que deseas vivir. Cada lata se convierte en un mantra visual, una pequeña obra de arte y un compañero para la energía que deseas invocar: calma, creatividad o imparable.

La razón por la que decidí no solo crear un ícono o personaje que representara las mezclas fue porque también pensaba en la responsabilidad del productor, que genera un impacto ambiental, y del consumidor, que decide cuán grande o pequeña será su huella ecológica. También busqué alargar la vida útil de una lata y reutilizar su superficie, convirtiéndola en el nuevo "cómic" que uno puede leer mientras disfruta de un café. Como decimos en México, cumple con las 3 B: Bueno, Bonito, Barato.

Identidad Visual

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